Nuestra historia comienza en Tramelan, una pequeña ciudad del cantón de Berna, en Suiza.

Este lugar ha sido el centro de la relojería desde la antigüedad.
Nos dimos cuenta de que, a pesar de las grandes marcas presentes en la zona, la forma de presentarlas y venderlas ha quedado demasiado anclada a las tradiciones.

Nuestra misión es consolidar una respuesta innovadora, capaz de fusionar tradición y modernidad en una única solución.

Somos un grupo con muchos años de experiencia en el sector en el que operan relojeros expertos que han hecho de su trabajo su misión de vida. Nos gustaría darle la oportunidad de conocer nuestros productos.

A menudo, el precio minorista de un reloj es más alto que el costo de producción porque una "parte" del mismo se utiliza para compensar a mayoristas, distribuidores y revendedores. Siempre que el reloj pasa de una mano a otra, el precio aumenta considerablemente.

Pero somos diferentes.

Queremos la satisfacción total del cliente: precios justos en el mercado, siempre de alta calidad y operando a través de un canal directo con el cliente son nuestros pilares fundamentales.

Todo empezó en 2018. Paseando por los stands de la Feria de Basilea, Stefano Braga comprendió la importancia y el prestigio del trabajo que su padre Fernando venía realizando durante años.
Fernando ha pasado toda su vida aprendiendo los secretos de la relojería, trabajando con importantes maestros y siendo capacitado por ellos. Trae consigo conocimiento secular. Stefano entendió de él que ser relojero no solo significa "hacer un reloj", sino que hay mucho más: conocimiento profundo, intuición, destreza manual y sobre todo pasión. Un reloj no es solo un objeto que se lleva en la muñeca, sino una experiencia centenaria y un conocimiento que se transmite celosamente.

Ahora la pregunta era: ¿cómo ser competitivo?

La mayoría de los relojes de lujo tienen un precio derivado, además de la elección de los mejores materiales, del resultado de publicidad cara, campañas de marketing, distribuidores y canales de venta ineficientes. Decidimos deshacernos de todo esto, simplificando el proceso.

Pero, ¿por qué los relojes no tienen el mismo valor incluso si los materiales son más o menos similares?

La respuesta es más fácil de lo esperado:

  • Los materiales son parecidos, es cierto, pero no iguales. El uso de materiales similares conduce a una estética y funcionalidad iniciales aceptables pero, con el tiempo, emergen las diferencias obvias.

  • El bagaje cultural y la experiencia en el sector son el punto de esta diversidad.

Esto es lo que identifica su calidad, el verdadero índice de garantía.

Y nuestros productos lo tienen todo.